“Me quedo en Veracruz, no me voy a escapar, voy a dar la cara”, dijo Javier Duarte, hoy hace un año
POLÍTICA, PORTADA

“Me quedo en Veracruz, no me voy a escapar, voy a dar la cara”, dijo Javier Duarte, hoy hace un año

 

*Doce meses han transcurrido de que Javier Duarte dijo durante el noticiero de Carlos Loret de Mola que pediría licencia a su cargo para enfrentar las acusaciones de corrupción. Que no escaparía, dijo. Seis meses después fue detenido en un destino turístico de Guatemala. Quienes juraron defenderlo hasta el final lo olvidaron tras las rejas, incluida su esposa.

 

Hay quienes ubican a Karime Macías– la mujer de la abundancia, autonombrada la Fisrt Lady de Veracruz– en Europa, otros en Asia o en la India, lo cierto es que se ha retirado de la vida de Duarte de Ochoa, a quien desde su detención no le ha concedido visitas, llamadas ni cartas, según fuentes extraoficiales.

 

El resto de su familia política y de sangre del ex Gobernador, acusada de ladrones y cómplice en el desfalco más grande del que se tenga noticia en el país, viven tramitando amparos para evitar caer.

 

Por Ignacio Carvajal

 

Veracruz/Ciudad de México (BlogExpediente/SinEmbargo).- “He tomado la determinación de solicitar al Congreso del estado [de Veracruz] licencia para separarme del cargo de Gobernador”, dijo Javier Duarte de Ochoa hace un año al periodista Carlos Loret de Mola.

 

Además, juró: “Me quedo en Veracruz, no me voy a escapar, voy a dar la cara”. Duarte sí pidió licencia, pero se fugó a Guatemala, en donde resultó aprehendido por las autoridades meses después en un paradisíaco destino turístico en el que se escondía junto con su esposa, Karime Macías Tubilla, los dos, a salto de mata.

 

A unas horas de haber entregado su petición de licencia, el cordobés subió a un helicóptero oficial, emprendió viaje al sur y, en Coatzacoalcos, por tierra, se desplazó a Chiapas. Cruzó por la selva en busca de los puntos ciegos para internarse en Guatemala, el último sitio que vio en libertad.

 

 

Doce meses han transcurrido y quienes juraron defender a Duarte hasta el final lo olvidaron tras las rejas. Algunos de sus cómplices en el saqueo a las arcas de Veracruz están en la cárcel y tuvieron que entregar parte de sus fortunas (vómito negro) para librar la persecución azul.

Durante su reclusión en Guatemala, Duarte de Ochoa se tuvo que pasar el tiempo solo, entablando amistad con los más corruptos de ese país, sin la visita de su cónyuge. Preso en un penal federal, la suerte no ha cambiado. Karime Macías, la amada, a quien empoderó, no lo visita. Se sabe que ni si quiera le escribe ni le llama ante el riesgo de ser cercada.

 

El Veracruz que dejó el ahora ex priista 45 días antes de concluir su administración no es más seguro. La violencia sigue causando estragos en distintas regiones sin que las medidas implementadas por el nuevo gobierno panista rindan frutos; los estragos por el saqueo aún generan efectos negativos en la economía a tal grado que– tras la renuncia de Duarte– decenas de alcaldes tomaron el Palacio de Gobierno para exigir el pago de recursos pendientes.

 

En esa protesta, el rostro visible de líder era el del panista Miguel Ángel Yunes Márquez, hijo del ahora Gobernador del estado y quien se puso a la cabeza de una columna de ediles para demandar los recursos retirados por Duarte de Ochoa y Flavino Ríos Alvarado, ex Gobernador interino.

 

Pese a que muchos de esos alcaldes aún no cobran, Yunes Márquez cosechó la proyección mediática y hoy anda a la búsqueda de la nominación para las elecciones del 2018 y, así, sustituir a su padre en el Ejecutivo por una alianza PAN-PRD, a la que eventualmente se sumaría Movimiento Ciudadano, de Dante Delgado, ex Gobernador que resultó encarcelado por Patricio Chirinos Calero, cuyo Secretario de Gobierno era Yunes Linares.

Duarte de Ochoa huyó dejando un estado incendiado con una deuda por más de 45 mil millones de pesos con la banca privada; con cientos de obras cobradas y sin ejecutar; una deuda millonaria con proveedores; una red de empresas fantasmas hambrientas aún de recursos fiscales; más de 7 mil ejecutados y 3 mil 600 desaparecidos, y el Cártel de Jalisco Nueva Generación (CJNG), Los Zetas, la 35 Zetas, Los Mizmos, El H, el Golfo, Golfo-Zetas Vieja Escuela, etcétera, llenando de sangre el territorio en sus luchas por el territorio.

FAMILIA EN FUGA

 

A la familia de Duarte de Ochoa tampoco le ha ido bien. Su suegro, Antonio Macías, en otros tiempos hombre de recursos, guardaespaldas y asediado por quienes buscaban al Ejecutivo, se marchó de Coatzacoalcos rumbo a Chiapas, de donde es originario.

 

Antonio Macías cerró restaurantes, centros nocturnos y le puso candados a sus casas en Coatzacoalcos. Ya no se ve correr por esas calles la caravana de camionetas blancas que escoltaban al hombre de negocios, creador de empleos, hacedor de favores, fino en el vestir y de trato afable.

 

Conocedor de los caminos del sureste mexicano, la salida de México a Guatemala no se puede imaginar sin la logística aportada por el suegro incómodo, quien además, en sus años de bonanza, también despachó sus negocios al amparo del Gobierno, uno de ellos, la Comisión de Agua Potable  de Coatzacoalcos, de la que ordeñaba la nómina y hasta a empleados de sus otras empresas tenía dados de alta ahí.

 

Actualmente las investigaciones en torno a la familia política de Duarte implican a Jesús Antonio Macías Yazegey y María Virginia Yazmín Tubilla Letayf, los dos padres de Karime Macías; su tía política Corsi Tubilla Letayf; su cuñada Mónica Ghihan Macías Tubilla, y el esposo de ésta, José Armado Rodríguez Ayache. Además de primos políticos como Córsica Alejandra y Jorge Fernando Ramírez Tubilla. Otros familiares son Lucía Letayf.

En el primer círculo también aparece Cecilia Ochoa Guasti, su hermano Daniel Duarte de Ochoa, y aunque no se ha mencionado en investigaciones, también hay señalamientos a su otro hermano, Cecil Duarte de Ochoa, por presuntos desfalcos organizados con placas de taxis, programas de salud y luminarias.

 

Los familiares políticos de Duarte de Ochoa que estaban en el Gobierno, así como allegados, tuvieron que salir por la puerta de atrás en sus cargos, tal fue el caso de José Antonio Mansur, ex delegado de la Secretaría de Economía, ligado al equipo Rojos del Águila y quien incluso ya se marchó del estado a Tamaulipas; y Salvador Manzur Díaz, sacado de BANOBRAS, quien algún día resultó mencionado como sucesor de Duarte de Ochoa en la ignominia.

 

“Mi hermano del alma”, solía decirle Duarte de Ochoa en público a Chava Manzur demostrando su afecto. Hoy ni si quiera ha ido a visitarlo a la cárcel.

A LA SOMBRA

 

La suerte de Duarte de Ochoa, de estar tras las rejas, la han corrido igualmente varios de sus ex colaboradores. El primero fue Leonel Bustos, ex titular del Régimen Estatal de Salud, enviado a la sombra por desvío millonario detectado por la Auditoria Superior de la Federación.

 

Le siguieron Arturo Bermúdez, ex secretario de la SSP; Gina Domínguez, su ex vocera; Mauricio Audirac, ex titular de la SEFIPLAN; Francisco Valencia, ex jefe de la CAEV; Flavino Ríos Alvarado, exgobernador interino; Xóchilt Tress, ex directora de Espacios Educativos, y Óscar Sánchez Tirado, ex director de penales, éste último, con la acusación más grave, desaparición forzada.

 

De todos, el único que tuvo suerte fue Bustos, quien logró rápidamente salir de la cárcel mediante un amparo, ahora es prófugo de la justicia al haberse encontrado otros cargos por los cuales ya cuenta con orden de aprehensión.

 

Gina Domínguez es señalada de robarse el dinero que era para medios de comunicación, y también ella ha acusado a su sucesor, Alberto Silva, de tener las manos manchadas con dinero robado al pueblo; Bermúdez, en tanto, ha promovido amparos, y de lo más escandaloso en Pacho Viejo fue la filtración de un audio en donde ya detenido, supuestamente, hace señalamientos contra el ex candidato del PRI al gobierno de Veracruz, Héctor Yunes y el consultor Fernando Vázquez Rigada.

 

Flavino Ríos únicamente estuvo unos días en la cárcel, ya que alegó enfermedad, pasó a un hospital, y finalmente, se le recluyó en casa, donde sigue su proceso y señalamientos de haber cooperado en la fuga del peor gobernador en la historia del estado.

LOS SALVADOS

 

En las investigaciones por la corrupción durante el gobierno de Javier Duarte de Ochoa, además hay otros nombres que se han mencionado sin que a la fecha se les toque. Todo indica que entre políticos, acordaron pactos de impunidad.

 

Tal es el caso del extesorero de Duarte, Vicente Benítez, con una estela de corrupción en su pasado, propiedades en Costa Rica, y una ascendente fortuna durante su tránsito por la administración pública. Hoy es un diputado desvinculado de fracciones políticas, pero que siempre vota en batería con el PAN.

 

Igualmente su compañero Juan Manuel del Castillo, ex secretario particular de Duarte de Ochoa, implicado en lo más hondo del escándalo por el robo del dinero, es legislador intocado por el nuevo Gobierno. Ahí está junto al coordinador de la bancada del PRI, Juan Nicolás Callejas Roldán, quien no defendió al magisterio de los atracos y robos cometidos por Duarte de Ochoa.

 

El mismo Flavino Ríos pareciera un activo menos en la cartelera de Duarte de Ochoa, desactivado de todo movimiento político tras haber sido sacado de la cárcel para pasar su reclusión en casa.

 

A Xóchilt Tress también le tocó la gracia de la justicia del Fiscal Jorge Wínckler al entregar los bienes que presuntamente había comprado con dinero robado a los veracruzanos. Su reclusión sin embargo rindió buenos dividendos mediáticos al gobierno estatal por el escándalo de una amante de Javier Duarte de Ochoa, que resultó ser novia de uno de los integrantes del grupo de música norteña los Tigres del Norte.

Otro salvado involuntario es Tarek Abdalá Saad, diputado federal a quien la Fiscalía General no ha logrado sentar en el banquillo de los acusados porque el PRI, su partido, lo ha protegido del juicio de desafuero; se agrega Édgar Spinoso, diputado federal del PVEM y ex Oficial Mayor de la Secretaría de Educación, a quien le han resultado numerosas propiedades, ranchos, oficinas, departamentos y aeronaves. El oriundo de Martínez de la Torre goza de impunidad, se desconoce si negociada o en otra tesitura pero no es perseguido.

 

Otro más es Luis Ángel Bravo Contreras, ex fiscal general, señalado por colectivos y por la legisladora panista Marijose Gamboa de ser pieza clave en las violaciones a derechos humanos y la impunidad que reinó durante el duartismo. Abogado, millonario, se retiró de la escena pública para dedicarse a su despacho. La fama pública indica que fue el primero de los duartistas en doblegarse y entregar todo su reino a Yunes Linares para que Jorge Wínckler resultara ungido fiscal General. Apartado de la posibilidad de ser enjuiciado por los diputados locales prefirió la puerta de atrás antes de defender su nombramiento.

De los duartistas no jalados a cuentas hasta ahora se agregan Raúl Zarrabal, ex secretario de Obras Públicas; Antonio Gómez Pelegríb, extitular de la Secretaría de Finanzas; y el ex contralor Ricardo García Guzmán, quien lejos de ser perseguido, sus hijos han sido premiados.

 

A la lista se agrega Anilú Ingram, delegada de la SEDESOL, quien resultó una de las más hábiles para evitar el quedar fuera del presupuesto, primero, y la persecución yunista al establecer una evidente cercanía con el titular de la SEGOB, Miguel Ángel Osorio Chong, pero ella formó parte de la cámara de diputados que le aprobaron toda clase de propuestas al ex gobernador, muchas de esas decisiones resultaron nocivas para Veracruz.

 

LA BANDIDA

Karime Macías Tubilla, la mujer de la abundancia, esposa y madre de los hijos de Javier Duarte de Ochoa es la primera que deja la Presidencia del DIF y no regresa a los más altos círculos sociales. Lejos de tardes pasteleras y reuniones con las esposa de los hombres más poderosos del país, Karime Macías se esconde de los reflectores y ha buscado borrar todo contacto con México.

 

Hay quienes la ubican en Europa, otros en Asia o en la India, lo cierto es que se ha retirado de la vida de Javier Duarte de Ochoa.

No lo visitó en Guatemala, tampoco lo ha hecho en el penal federal en México.

 

Después de que se descubrió la bodega con los efectos personales de la pareja, los diarios de la ex primera dama dieron pistas, al menos psicológicas, de que ella fue la gran maestra del saqueo, la tejedora de mantras de abundancia para sacarle el jugo a las finanzas públicas.

 

Al día de hoy se desconoce si la PGR ha solicitado orden de aprehensión contra la esposa de Duarte de Ochoa, lo cierto es que toda la estructura del robo a Veracruz, pasó por sus ojos y aprobación, incluso, dicen las versiones, era la del visto bueno.

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12 octubre, 2017
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