El maestro de política Cien años lo contemplan
PORTADA, VERACRUZ

El maestro de política Cien años lo contemplan

  • Carlos Brito Gómez

Escenarios

Luis Velázquez

Veracruz.- Uno. El maestro de política

 

Carlos Brito Gómez es el priista con más antigüedad y experiencia y a los 84 años con una lucidez extraordinaria que bastante, mucho, ha de aportar a las cinco elecciones del año entrante para, digamos, resucitar a su partido en Veracruz.

Además, como pocos, excepcionales, fue formador de políticos, varios de los cuales agarraron su camino de manera independiente, autónoma y soberana, de tal manera que crearon y crearon y multiplicaron su capital político.

Entre ellos, los siguientes:

Marcelo Montiel Montiel. Dos veces presidente municipal de Coatzacoalcos, dos veces diputado local y secretario y delegado federal de Desarrollo Social. Y todavía le alcanzó el tiempo para imponer a un par de alcaldes, como son Marcos Theurel Cotero, su examigo, y Joaquín Caballero Rosiñol. Sus amigos calculan su riqueza en dos mil millones de pesos.

Flavino Ríos Alvarado. El único del equipo que gobernó Veracruz, aunque sea por 40 días, luego del duartazgo. Su currículo pasa por secretarías claves del gabinete legal. El único, además, con un doctorado en la UNAM.

Gonzalo Morgado Huesca. Líder del CDE del PRI a los 26 años de edad y diputado local a los 27 años. De todos quizá es el más cercano a su maestro. Nunca ocupó una secretaría en el gobierno del estado, pero ocho sexenios después se mantiene vigente.

Marcos Theurel Cotero. Ex alcalde de Coatzacoalcos fue secretario de Comunicaciones en el Fidelato. Un tiempo estuvo en el CEN del PRI encargado de un programa social.

Fernando Charleston Salinas. Secretario de Trabajo y Previsión Social en el Alemanismo, su hijo fue diputado federal y secretario de Finanzas y Planeación en el sexenio anterior, y ahora es delegado del CEN del PRI.

Edel Álvarez Peña. Exalcalde de Coatzacoalcos, ex director del Instituto de Educación para Adultos, director del Registro Público de la Propiedad, presidente del CDE del PRI, cuando la derrota de Pepe Yunes Zorrilla como candidato a Senador de la República, magistrado y magistrado presidente del Tribunal Superior de Justicia.

Entre otros.

 

Dos. Fue político poderoso

 

En aquel tiempo, 1974/1980, Rafael Hernández Ochoa, cuando el subsecretario de Gobierno era poderoso, poderosísimo, Carlos Brito también lo fue, igual, digamos, que su antecesor, Manuel Carbonell de la Hoz con Rafael Murillo Vidal.

Y aun cuando Carbonell fue candidato priista a gobernador durante 72 horas, Brito Gómez también estuvo, digamos, en la recta final, pero se le atravesó Agustín Acosta Lagunes, subsecretario de Hacienda y Crédito Público con José López Portillo, y ni modo, “donde manda capitán no gobierna marinero”.

También fue diputado local y líder del Congreso y presidente del CDE del PRI y repetidas veces delegado del CEN en varias entidades federativas.

Su último cargo público fue como asesor político de Javier Duarte, donde compartiera honores con José Murat Casab, Enrique Jackson y Rubén Aguirre Valenzuela, ex jesuita y guerrillero centroamericano y vocero de Vicente Fox Quesada, famoso porque siempre decía “lo que el presidente quiso decir”.

Entonces, se afirmaba que los asesores de Duarte percibían un millón de pesos mensuales, sin recibo, aun cuando, claro, Brito nunca llegó a recibirlos.

En el carril político sus enemigos han asegurado que posee una cadena de taxis, además de una compañía constructora con un prestanombre, pero nunca se lo han demostrado.

Cada año solía, o suele, celebrar su cumpleaños, donde se reunían su familia y amigos, y con frecuencia asistía Duarte y su equipo.

Nunca faltaba Elizabeth Morales, entonces presidente municipal de Xalapa, acompañada de sus barbies y que significaban la contemplación mística.

 

Tres. Consejo de ancianos lúcidos

 

Si un político en Veracruz conoce los secretos partidistas, pero más, mucho más aún la magia electoral para ganar en las urnas y el arte de gobernar a partir del diálogo, los acuerdos y los pactos, es Carlos Brito.

Mil años lo contemplan y es útil en cualquier trinchera.

En el sexenio de Hernández Ochoa, Brito tenía su equipo y Miguel Ángel Yunes Linares pertenecía a otro grupo, en donde figuraban, entre otros, José Luis Lobato Campos, QEPD, director del Instituto de Pensiones, diputado local y secretario de Educación, y Carlos Padilla Becerra, quien fue director del DIF y alcalde de Xalapa, y ahora es presidente del Comité Olímpico Mexicano.

Incluso, y como es natural en las pasiones desaforadas de la política, los dos grupos se trenzaron y según parece hasta los madrazos llegaron.

Y ni modo, ahora cuando el Yunes azul es jefe del Poder Ejecutivo Estatal, Brito Gómez quedó en la banca.

Pero de seguro, igual que en los pueblos indígenas, su experiencia será, digamos, aprovechada por el tricolor, ahora cuando los vientos huracanados parecen estar en contra, y repetir el milagro del estado de México, donde el priista Alfredo del Mazo junior se quedó con la gubernatura teniendo todo en contra, y más a la profe Delfina Gómez, candidata de MORENA y de Andrés Manuel López Obrador.

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13 septiembre, 2017
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