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¿Cuánto cuesta ser adicto a las drogas?

México (D.F) 12 de enero, 2011.-- La adicción a las drogas es una problemática que puede aquejar a cualquier tipo de persona sin importar su estatus o edad. El consumo de sustancias no sólo afecta su estado físico sino el ambiente social en el que se desenvuelve como el trabajo, la familia, e incluso su situación económica.

La gran mayoría de los adictos terminan perdiendo todos sus bienes y viviendo en la calle, porque comprar droga se convierte en su prioridad y es un gasto que llega a alcanzar hasta 80,000 pesos o más al mes.

Tal es el caso de David Díaz Amaro, quien pasó de ser el chef ejecutivo de la cocina del Banco de México con un sueldo de 60,000 pesos mensuales, a director de un centro de rehabilitación que vive hoy con un presupuesto de 3,000 pesos mensuales.

Como consecuencia de su adicción a la cocaína, David perdió su casa, su trabajo como chef y su familia.

Más allá de consecuencias fisícas y emocionales, las adicciones afectan severamente el estado económico de las personas.

A continuación las altas cifras que implica una enfermedad de esta naturaleza y las alternativas para recuperar la salud, la vida y el bolsillo.

Hacia el desastre financiero

Cuatro millones de personas de entre 12 y 65 años en México requieren tratamiento por su severo consumo de drogas y alcohol, según María Elena Teresa Medina Mora, directora general del Instituto Nacional de Psiquiatría Ramón de la Fuente Muñiz.

En 90% de los casos de adicción, la economía del enfermo y su familia se verá fuertemente dañada, según Alejandro Barriguete, doctor por la Universidad de Minnesota, con décadas de experiencia en adicciones y rehabilitación.

Aunque las historias de adicción pueden ser muy distintas, normalmente se ajustan a un patrón de desastre financiero, simple y sencillamente por el desajuste mental que las sustancias provocan en el adicto severo.

"Las adicciones son enfermedades del cerebro que se manifiestan con conductas catastróficas, se atrofia la razón, y eso aplica también a las decisiones que tienen que ver con el dinero", dice el experto.

Barriguete ha determinado que la afectación a la economía de los enfermos se deriva, de manera especial, de dos factores:

El adicto estará siempre más interesado y dedicado a consumir la sustancia que a crear buenos negocios o a establecer estrategias financieras exitosas.

Por tener alcohol o drogas en su sistema nervioso, sus procesos de pensamiento se volverán riesgosos y absurdos, lo que normalmente conlleva un costo financiero.

El precio de la sustancia

De acuerdo con Carlos Zamudio, maestro en medicina social, especializado en el consumo y la comercialización de drogas al menudeo, el precio de la sustancia varía de acuerdo al lugar donde se compra y la calidad.

Por ejemplo, la marihuana, una de las más populares, en Polanco, la Condesa o Santa Fe se vende entre 100 y 120 pesos porque se considera de las que tienen mejor calidad; pero si se compra en lugares como Tepito, por ser de menor calidad, cuesta 20 pesos.

Esto implica un gasto de entre 400 y 2,000 pesos mensuales.

Lo mismo sucede con la cocaína que va desde los 300 pesos hasta los 1,000 pesos, que es la que se hace llamar "ala de mosca" por ser la más pura.

Así, el gasto mensual de adquirir un alcaloide de mediana calidad es de unos 1,500 pesos semanales (6,000 pesos al mes).

Carlos Martínez, uno de los principales promotores en México de la despenalización del uso de drogas, mas no de su consumo, asegura que existen personas que llegan a gastar hasta 1,500 pesos al día en drogas porque las compran en los lugares más exclusivos de la ciudad.

Como sea, pareciera claro que el precio de las drogas no es razón suficiente para detener el consumo, afirma Martínez.

Los otros gastos de las drogas

Si las drogas no produjeran al principio una profunda sensación de bienestar y excitación (en el caso de la cocaína o de las metanfetaminas), o una ensoñación placentera (cuando se trata de la marihuana), nadie las usaría y no generarían adicción.

 

Durante un tiempo, dice Barriguete, doctor por la Universidad de Minnesota, las drogas le dan al consumidor lo que ofrecen, algunas incluso pueden, de inicio, elevar la productividad.

El problema con la drogas comienza cuando el usuario supera las dos fases iniciales del consumo (uso y abuso), y alcanza la tercera etapa (dependencia), es decir, cuando pierde la capacidad de dejar de consumir.

 

Aquí es cuando la adicción se ratifica como una amenaza real para el dinero. Normalmente, el adicto requerirá con el tiempo mayores dosis de la sustancia para lograr los mismos efectos que obtenía al principio. Eso significa gastar cada vez más.

Al mismo tiempo, el enfermo irá perdiendo el control de sus impulsos y, sus decisiones, incluidas las que tienen que ver con el dinero, carecerán de racionalidad.

 

"Si estás en un antro y te das un toque de cocaína, podrás tomarte dos en lugar de una botella de tequila o de coñac; le invitarás a los amigos, y a la salida podrías darle una propina de 100 pesos al valet", dice Zamudio, miembro de Colectivo por una Política Integral hacia las Drogas (Cupihd).

 

Tampoco es raro que al precio de una adicción, que lleva al usuario a moverse en los terrenos de una actividad ilegal, se sume el costo de la extorsión, especialmente la que ejercen las autoridades para no revelar la identidad de un consumidor cuando éste es detenido, agrega Zamudio.

La cuenta más cara: tu salud

De todos los costos asociados a una adicción, el mayor podría desprenderse del daño a la salud del usuario que las drogas producen.

 

Tan sólo con el alcohol, que junto con el cigarrillo es la droga legal más tolerada en México, están asociadas más de 60 enfermedades, como la insuficiencia hepática que puede llegar a causar cirrosis y, ocasionalmente, la muerte.

 

En el caso de la cocaína, el consumo constante puede producir alteraciones siquiátricas como depresión, ansiedad, paranoia y alucinaciones, así como problemas respiratorios y una amplia baraja de complicaciones cardiovasculares y pulmonares.

Tratar todos esos padecimientos no es gratis.

 

A todo lo anterior se suma el costo de los daños psicológicos que las drogas producen en el usuario y que en no pocas ocasiones se traducen en desempleo o, de plano, en la incapacidad total de desarrollar cualquier trabajo.

"Imagínate que durante años le estuviste metiendo sustancias muy potentes a una química cerebral tan sofisticada como delicada, sumamente frágil, a la que no se puede alterar así como así... ¿Qué esperarías? ¿Que no hubiera daños? Si crees eso, serías un iluso", dice Barriguete.

Y, ¿cuánto por la rehabilitación?

Como si el adicto y sus finanzas no hubieran tenido suficiente hasta este punto, cualquier intento por rehabilitarse y dejar las drogas le significará más costos.

 

En México, el rango de costos de una rehabilitación es amplio.

 

Actualmente existen en México unos 300 Centros de Atención Primaria de las Adicciones, mejor conocidos como ‘Centros Nueva Vida', creados y administrados por el sector salud.

Existen también 110 centros de prevención y tratamiento de los Centros de Integración Juvenil, una asociación civil con 40 años de experiencia en la materia. En ambos casos, la atención y el tratamiento son gratuitos.

 

También hay opciones en la iniciativa privada. Dos de las más conocidas en el país son Oceánica y Monte Fénix.

 

La primera, con un moderno centro de atención en las playas de Mazatlán, Sinaloa, con capacidad para 40 pacientes, ofrece dos tipos de tratamiento.

 

El primero de ellos, con un internamiento de 35 días, tiene un costo de unos 180,000 pesos. El segundo, que dura 10 días más, cuesta alrededor de 230,000. La opción de tratamiento se determina después de una valoración del paciente.

 

Monte Fénix ofrece un solo un tratamiento con una duración de 35 días, que tiene un costo de 142,000 pesos.

 

Ambas instituciones aseguran proporcionar atención permanente al paciente y a su familia incluso después del internamiento, durante el cual, dicen, brindan al paciente la atención de un equipo multidisciplinario de especialistas.

 

Oceánica incluso ofrece una ayuda económica para familias interesadas en sus servicios, pero la cifra es revelada únicamente a los interesados.

¿Existe la luz al final del camino?

La rehabilitación, sin embargo, puede no significar el fin del vía crucis del adicto, sobre todo si quienes la necesitan no la buscan.

 

Sólo uno de cada cinco adictos que requieren tratamiento en México lo recibe y el tratamiento a un adicto severo puede requerir hasta nueve años, con tres o cuatro recaídas en el proceso, de acuerdo con Medina Mora, directora del Instituto Nacional de Psiquiatría.

 

"Si los papás de un muchacho que sufre una adicción piensan que vendiendo el coche para enviarlo a un centro de tratamiento se acabó el problema, se están equivocando", agrega la funcionaria.

 

Barriguete doctor por la Universidad de Minnesota, es aún menos optimista.

Según sus números, sólo entre 10 y 15% de las personas que desarrollaron una adicción saldrán de ella.

 

El porcentaje de quienes la superan sin lesiones o daños (incluidos los mentales) baja todavía más.

La información es prevención

La prevención exitosa busca disminuir los factores de riesgo que hacen más factible que una persona que pruebe drogas desarrolle dependencia.

 

  • En entre 40 y 60% de los casos de adicción se advierte una vulnerabilidad genética; existe una predisposición.
  • Esta vulnerabilidad no es causa necesaria ni suficiente para que alguien desarrolle adicción.
  • Sin embargo, es la combinación de los factores heredados y del medio ambiente, la que permite que se desarrolle la dependencia.

Factores que favorecen el desarrollo de la dependencia

El uso de drogas y la dependencia se establecen en edades tempranas. En la adolescencia aumenta el riesgo.

 

Factores de riesgo de la primera infancia

 

  • Circunstancias poco frecuentes con un impacto muy alto: una violación, acoso sexual o victimización (bullying).
  • Factores más frecuentes con un riesgo menor: tolerancia en el medio ambiente hacia el consumo (familiares y/o amigos consumiendo).
  • Si un adolescente padece ansiedad o depresión y tiene contacto con las drogas, el riesgo de que desarrolle dependencia será entre tres y siete veces más alto que si no tuviera esos padecimientos.

¿Qué hacer cuando llega la sospecha?

Ocultar el problema es retrasar la solución. Busca a un profesional.

 

*Fuente: Dra. María Elena Medina Mora.


 

 

 
 
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